conoce a la fotógrafa

Hola! Soy Lu. Te doy la bienvenida a mi espacio.


Durante 9 años la fotografía fue mi profesión. Hoy también es el canal por el que puedo expresar mi propia voz.


Como fotógrafa, construí mi camino gracias a la confianza y la recomendación de quienes pasaron por mi lente. Pero llegó un momento en el que sentí que mi trabajo me pedía algo más: integrar todo lo que había aprendido sobre autoconocimiento, intuición y desarrollo personal para ponerlo al servicio de los demás.


Así nació el ** Proyecto LUREDH - Fotografía + Diseño Humano**, un proyecto que une mi experiencia como fotógrafa con el poder del autoconocimiento para crear una experiencia profundamente transformadora.


Aquí, la fotografía deja de ser solo una imagen para convertirse en un proceso de reconocimiento. A través de la lectura de tu Diseño Humano y de una experiencia fotográfica consciente, te acompaño a descubrir, expresar y habitar tu naturaleza con mayor autenticidad.


Este proyecto es el resultado de casi seis años de búsqueda, integración y aprendizaje. Hoy mi propósito es acompañarte a reconocer la esencia que siempre estuvo en vos y como encarnarla en una imagen. Porque cuando nos conocemos en profundidad, la imagen que proyectamos al mundo deja de ser una construcción y comienza a convertirse en una expresión auténtica de quienes somos.


Así comenzó esta hermosa locura ...

Soy licenciada en Comunicación y, durante muchos años, seguí el camino que creía correcto, no el que realmente deseaba, ni siquiera me lo había cuestionado alguna vez. Todo cambió cuando me permití vivir la fotografía desde el juego y la curiosidad.


En 2015, después de cuatro años trabajando en una multinacional, me anime a dar el salto cuántico más desafiante de mi vida renunciando a una rutina sin sentido para elegir una nueva experiencia desde la libertad, mi alma no soportaba un día más en ese estado.


Con mi liquidación compré una cámara y una computadora, y me lancé perseverante y con el foco claro en dedicarme a la fotografía (fiel taurina tenia que ser), vivía sola y tenia que sostener un alquiler, aún sin tener garantías de que funcionara.


Ese fue el comienzo de unos de los viajes más transformadores de mi vida.

Hoy vivo de la fotografía de manera independiente y sigo convencida de que animarme a elegir lo que amaba y sobre todo mi LIBERTAD fue el acto más valiente que pude hacer.


En la noche antes de la reununcia también viví mi primera noche oscura del alma, tuve que deshacer todas mis creencias en cuanto a la estabilidad, el dinero, los mandatos y que diría mi familia para enfrentar todos mis miedos y confiar ciegamente en mí y en mi capacidad de generar clientes e ingresos para garantizar mi supervivencia.


Pase por infinitos proyectos, trabaje en una escuela, hice fotografía de producto, bodas, eventos, y fotos de estudio, aprendiendo de grandes colegas fotógrafos que creyeron en mi y me dieron la oportunidad de sumarme a sus proyectos.


Un día llegó la invitación más exquisita de mi vida, había sido convocada para tomar fotos en la sala Zitarrosa y desde entonces me dedico a hacer fotos de espectáculos.




2020: EL MUNDO frenó y TUVE QUE VOLVER A RESETEAR.

Pero esos años previos a la pandemia no fueron fáciles. Aquello que era puro amor y horas de pasión frente a la computadora se convirtió en noches en vela, exceso de trabajo, ambición por generar más dinero, perfeccionar mi técnica y acceder a mejores equipamientos.


Siempre fui muy versátil y curiosa. Me gustaba mucho la producción de eventos, así que comencé a trabajar, además de fotógrafa, como productora. Sin darme cuenta, me encontré trabajando más horas de las que mi cuerpo podía soportar y llevando una vida muy poco saludable, donde convivía con excesos de todo tipo. Estaba completamente polarizada, desconectada y perdida.


Ya no era divertido... pero tener momentos conmigo tampoco lo era. Era como si el trabajo se ocupara de tapar un vacío con el que no podía conectar, o mejor dicho, con el que no sabía conectar.


Cuando todo paró, yo también tuve que parar. Con ello intenté equilibrarme, sin saber cómo hacerlo, hacia una forma de vida más sana. Nunca había experimentado lo que significaba realmente ser saludable.


Comencé a limpiar mi cuerpo como pude. Me sumé a un grupo de yoga. La bicicleta fue mi gran aliada durante todo ese proceso. También me sumaron a un grupo de los 21 días de Abundancia de Deepak Chopra, y ahí comencé a percibir nuevas lineas de la realidad.


Comencé a sentir el viento tibio en la cara mientras pedaleaba, el sonido de las olas cuando paraba a descansar, pudiendo contemplar esa cadencia perfecta y envolvente. Y ahí, cuando menos lo imaginé, una horda de pájaros se posó sobre el agua y, justo cuando venía escuchando a Deepak, él habló de la señal, y todos levantaron vuelo al mismo tiempo.


Ahí lo sentí, la totalidad, la completitud. El Todo sintiéndose y siendo a través de mí.


No había límites entre mi ser y el mundo exterior. Éramos todo lo mismo, la misma vibración, el mismo sentido.


Ese día conecté con lo más profundo de mi alma y supe que no había marcha atrás.


En todo ese tiempo de vacío existencial, y dentro de una vida que a los ojos de los demás parecía perfecta, seguí muy de cerca el trabajo de Louise Hay. Al mismo tiempo que hacía las meditaciones, conectaba con estos nuevos sentires, estudie Biodescodificación en dos escuelas distintas, Reprogramación hipnótica y con estas experiencias tomé consultas individuales e impartí 8 talleres de de desarrollo personal entre el 2024 y 2025. Seguí sacando fotos en paralelo, buscando la manera de hacer un mix de todo esto en lo que me había convertido, sin entender como hacerlo.


Integrando mis opuestas complementarias

Volví a ser una fotografía funcional al sistema, siempre agradecida con cada convocatoria de trabajo, muchas veces trabajando en festivales nocturnos y con una agenda estallada de coberturas. Era felíz en mi rol pero siempre volvía esta cierta insatisfacción en mi interior.


Haber conectado con esos despertares me había mostrado que el amor era el mapa y la bandera que encendía mi corazón, en las miradas, en un abrazo entre dos familiares en una boda, en las sonrisas de productores y artistas que presentaban su trabajo y yo era la responsable de llevar el registro amoroso de estas personas presentando lo que vinieron a aportar al mundo. Los miraba de lejos con admiración, y soñando que un día me tocaría a mi ser la protagonista de mi propia obra.

En el 2024 luego de recibir uno de los tantos certificados de prácticas de Biodescodificación, como si hubiera estado planeado, recibo la triste noticia del cáncer de mamá, solo tuvimos 6 meses para contarlo.


Vuelvo a atravesar otra noche oscura del alma.

Me cuestioné la vida entera. La muerte en todas sus formas, ya tenía la casa, el trabajo, el tiempo y recursos para elegir la vida que quisiese tener. Me encontré, una vez más, frente a mi propia sombra.


Me miré al espejo y descubrí que todo aquello que creía estable había ardido, que lo material y el reconocimiento de mis años de experiencia no eran suficientes para calmar ese vacío interior. Solo quedábamos nosotras dos: dos Lucías. La del Sol en Tauro, que anhela construir, enraizar y sostener; y la de la Luna en Escorpio, intensa, intuitiva e impredecible, capaz de destruir lo construido para renacer una y otra vez de sus propias cenizas.


Dos mujeres opuestas y, al mismo tiempo, profundamente complementarias.


Comprendí que ya no se trataba de elegir entre una u otra, sino de integrarlas y honrarlas. La lectura de Carl Jung me ofreció un lenguaje para comprender ese proceso: el encuentro con la sombra y el proceso de individuación, no era el final del camino, sino el comienzo de una vida más íntegra con el ser único que habita dentro de mi.


Entonces abracé a esa Lucía mujer medicina, que durante años había permanecido en silencio. Reconocí su profundidad emocional, su intuición, su capacidad de observar lo invisible, su resiliencia para atravesar las crisis y su compromiso con la transformación.


La sombra ya no necesitaba ser iluminada. Había llegado el momento de darle espacio a los dones y talentos que siempre habían estado esperando ser expresados.


Así nació este proyecto.


En el Diseño Humano encontré lo que me faltaba para cerrar el círculo.

Comprender mi tipo áurico, mi estrategia, mi autoridad, mi perfil, mis claves energéticas y mis canales, me permitió integrar algo que siempre había estado presente dentro de mí: comprender la forma en que observo, percibo y acompaño a las personas en una sesión de fotos. Esa capacidad innata de verte con ese don que has traído al mundo, reconocértelo y si no lo has visto todavía poder ser un puente para que lo veas.



Entendí por qué veo lo que veo cuando tomo una fotografía, qué percibo cuando estoy frente a una persona y cómo mi mirada puede aportar a tu proceso, brindándote mucho más que imágenes.


Quiero conocerte, escucharte, saber que viniste a dar al mundo.






Explorar nuestra naturaleza energética nos invita a un lugar de mayor conciencia y autenticidad. Para mí, ese es el espacio para recuperar el propio poder, por lo menos así lo vivo yo y me encanta hacerlo.



Hoy, esta es mi manera de ocupar mi lugar: acompañar a otros a encontrar el suyo, integrando todas las herramientas que me ayudaron a mí, a conocerme más profundamente, y a conectar con la conciencia. No para ser la mejor fotógrafa o la mejor persona, sino para expresar, con honestidad, el ser humano que vine a ser y junto/as crear imágenes y momentos que quedaran marcados como esos hitos de transformación, para reconocernos en libertad y apertura a esa nueva versión que tu alma esta pidiendo ser.






Clients Say

"...Disfrute un montón la sesión, me sentí muy cómoda expandida y escuchada en lo que quería,y de tu lado lo que recibía era algo super creativo, con respecto a lo que yo esperaba, me divertí un montón, fue muy, muy hermoso. Para mi fue una experiencia mágica de esas que se dan solo cuando lo que ocurre entre ambas personas es genuino, mucha felicidad..."

Sobre mi

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"...Y mirar las fotos y estoy como que no puedo creer, las fotos del bosque con los arcoiris, las joyitas de Florencia ...tu mamá... son muy zarpadas, no puedo creer, nos regalo arcoiris, que zarpado, estoy muy impactada por que quedaron muy bien... boluda! es brillante... son brillantes..."

maria puentes

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"... Lo que mas disfruté, fue el rato que compartimos juntas..."

Carla bonilla

Si leíste hasta aquí muchas gracias por estar!

Escribime y hagamos esas fotos que hace tiempo te estan esperando.